Marco Ranieri
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Pía Borquez Scarabelli

Marco Ranieri



traídos por el viento del mar, 2016, Técnica mixta (gofrado vegetal, grafito y sanguina sobre papel; objetos encontrados y yeso), dimensiones variables.

Me gustan los pueblos de mar. Atrapados entre el salitre y las dunas. Entre olas y bruma, marjales y manchas. Las colinas boscosas enmantadas de niebla. El olor de la tierra húmeda y oscura. Los torrentes de aguas esquivas que corren entre piedras pulidas. Las montañas erguidas, cubiertas de estepas. Donde el viento de mar ululando hace grises las hierbas. Y se acumulan las nubes tejiendo tormentas.

Asi es mi pueblo de Toscana. Así son algunos pueblos de Chile. Por esto decidí confiar esta obra al mar. Un non finito, inacabado como las olas libres.

Para los dibujos, he realizado un gofrado con hojas de plantas del horizonte vegetal mediterráneo, recogidas in situ, imprimiendo su huella sutil en el papel artesano. Luego las he redibujado con grafito y sanguina, la matita de la tradición del renacimiento italiano. La parte escultórica consiste en objetos y pequeñas arquitecturas marinas recogidas en la playa y sucesivamente recubiertas de yeso.

Pía Borquez Scarabelli



Sin título, 2017, Acrílico sobre tela, 100 x 100 cm.


La elección de las obras: Las obras se hermanan con mi actual trabajo por temática, luego la nacionalidad del artista coincide con la nación donde he pasado gran parte de mi vida adulta, creando un nexo entre nosotros, de pertenencia por un lado y de no pertenencia por otro, ya que toco la idea del territorio geográfico y personal de ambos. Él, italiano radicado en España y yo, chilena de vuelta de Italia a radicarme en Concepción mi ciudad natal.

De las obras recibidas: Dos grabados y tres figuras en yeso, un perro y dos objetos marinos. También, una pequeña carta de "instrucciones" donde describía lo que mandaba el artista y daba luces de lo que esperaba se hiciera con ellas. Lo que me pareció paradojalmente muy colonial. Las obras recibidas fueron enmarcadas entre los vidrios y borde de madera natural a modo de acogerlas y protegerlas. (La madera representa el abrazo del territorio, y justo en este momento se presentaban muchos incendios forestales en Chile). Las figuras marinas y el perro se colocaron en una caja de madera a modo de vitrina con la base de la carta entregada por el artista, estas figuras no fueron intervenidas, solo presentadas.

Proceso creativo: Este surgió a raíz de estas obras escultóricas de péqueño formato que representaban gran fragilidad. Experimenté con ellas; Primero poniéndolas dentro de una caja de madera, con un nido natural de mi jardín y un chilco pintado a modo de paisaje de mi territorio. Luego de diversas fotografías a esta pequeña instalación, surge la obra de acrílico sobre tela de 100x 100cm, con mi perro rodeado por las plantas típicas de mi jardín y mis recuerdos de los paseos al sur de chile.

De este intercambio surgen dos respuestas: la puesta en escena de su obra y la creación.

Debo confesar que después de conocer personalmente a Marco fue vital entender que al día de hoy hay más que nos une de lo que nos separa.

La idea de territorio como espacio personal. La paz al aceptar la pertenencia y no pertenencia a una nación como condición relativa y no fundamental.

Marco Ranieri (Italia, 1984). Mi trabajo se centra en la transformación de la experiencia de la Naturaleza en arte. En el dialogo con el entorno, con sus materiales y energías creadoras. Enfatizando la belleza de lo pequeño, lo fragmentado, lo impermanente, como metáfora de nuestra vida. A través de mis obras me propongo generar, restaurar o renovar una vinculación empática entre personas y lugares. Colaborando así en la difusión de una actitud mas respetuosa hacia nuestro hábitat. Una actitud de cuidado, atenta al desarrollo de criterios de conservaciones y de posibilidades coevolutivas.

Pía Borquez Scarabelli (Chile, 1973). Nacida en Concepción se Licencia en Artes Plásticas, con mención en Pintura de la Universidad de Concepción, en 1999. Su obra nos muestra desde sus comienzos un lazo con el mundo natural creando atmósferas habitadas por animales que se transforman en símbolos de experiencia humana. El más recurrente es sin duda la cebra, que en primera instancia actúa como metáfora social de situaciones de "camuflaje". Este símbolo se funde hasta la abstracción en el transcurso del Master en Pintura de la "Rome University of Fine Arts", Italia. Luego de sus estudios de Flores de Bach en el Instituto ASPIC de Boloña, en Italia el 2008, comienza a abordar temáticas relacionadas a la representación de éstas. Aparecen flores típicas chilenas como también otras que son frecuentes en jardines penquistas, usando una paleta variada, contrastada, donde abunda el uso de colores complementarios y vibrantes siendo este recurso más que una herramienta un personaje fundamental en su obra.

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