Ondina García Santos
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Marcia Clark

Ondina García Santos



Desaparecida, 2016, Pintura acrílica sobre cubre almohada, 63 x 63 cm.

(Acompañado con un video de 2:25 minutos de duración)


Pieza audiovisual que recoge y resume una acción artística a través de un vídeo de 2:25 minutos de duración. Desaparecida es una acción que surge de la necesidad de dar respuesta a un imprevisto dentro de mi participación en el proyecto Armar. En origen la obra con la que quería participar en el proyecto, consistía en una pieza que forma parte de mi trabajo “Ajuar Voyeur”, que sería enviada a Chile para que el/la artista residente trabajara a partir de ella. En su tránsito desde oficina de envíos en Madrid hasta Bilbao, de donde partía hacia Chile, la obra desaparece. A partir de ahora, lo único que queda de ésta, es un recibo, una fecha de envío y la última foto tomada antes de su embalaje.

Intento dar un sentido a lo ocurrido y seguir participando en el proyecto, planteando una acción artística. El propósito, llamar la atención y tomar contacto con los implicados en su desaparición, la oficina de correos y sus trabajadores, ante la imposibilidad de obtener respuestas a mis preguntas y para implicarme en su búsqueda. Creo un cartel formalmente igual a aquellos que acostumbramos a ver de personas desaparecidas, especialmente me fijé en aquellos que mostraban mujeres, diseño sencillo, con enunciado llamativo, donde se muestra una foto, se describe a la víctima y se hace una llamada de socorro. La acción consiste en bombardear con este cartel las oficinas y buzones próximos a mi domicilio intentando acotar las zonas y llegar a los trabajadores más próximos a el lugar de los hechos, esperando provocar una reacción por su parte. Una vez terminada la acción empieza un nuevo proceso, el de la paciente espera, etapa aún inconclusa y tal vez infructuosa.

Marcia Clark



En Viaje, la vuelta, el reencuentro, 2017, Técnica mixta (Impresión digital sobre papel Canson, intervenida con pintura acrílica), 60 x 90 cm.


La elección de la obra de la artista Ondina Santos, tiene que ver con la reflexión sobre el cuerpo femenino y la postura del género a través de la historia. Reflexión que se acerca a mi trabajo, en donde lo femenino se expresa a través de símbolos de la naturaleza, la tierra, el cuerpo. Mezclo e incorporo imágenes, a modo de un entramado en el plano, cuyo intento es de denuncia sobre aquellas riquezas naturales agotables de nuestro país y la mujer como un símbolo femenino de la madre tierra. Es así, que me sentí identificada con la propuesta de la artista europea cuya obra nunca llegó a mis manos, pues se extravió antes de viajar a Chile convirtiéndola en una obra desaparecida, extraviada, validando por mi parte el proceso y el gesto de lo realizado por la artista. Este hecho, motivó en mí la búsqueda de un símbolo chileno que representara la idea del viaje en su doble significado, por un lado la idea de proceso y por otro, como una larga travesía, en este caso, un barco que cruza mares para llegar a tierra firme con su cargamento, un cuerpo de obras que busca ser adoptado y adaptado por medio de códigos y símbolos artísticos.

De este modo, aparece el símbolo de la estampilla, un sello postal que representa eficazmente la mezcla europea y latinoamericana. Este sello (o estampilla en Latinoamérica) en particular es antiguo y escaso (1904), pues se hicieron pocas impresiones. Esto, debido a que la compañía europea Wilkinson, encargada de las impresiones de las estampillas chilenas, modificó el dibujo del escudo nacional de Chile para “mejorarlo”, transformando el dibujo original de un huemul en caballo. Este hecho, refleja la relación colonial de Chile con respecto a europa, subvalorando la imagen de un símbolo patrio, considerando que una estampilla muestra datos histórico - culturales de un país o región, mediante figuras de personajes ilustres (siempre muertos), monumentos, pinturas, flora, fauna, etc. Se destaca además, que en los primeros sellos postales (1853 a 1910) de Chile, sólo se permitía la impresión de la imagen de Cristóbal Colon y, se llamaban Colones.

Es así como tomo la idea del sello postal para depositar e intervenir con la imagen de la mujer latinizada (no europea). La imagen de la mujer propuesta por la artista europea y la mía como un nuevo dato cultural e histórico, lo femenino (cuerpo racializado) del “nuevo mundo”. Siendo el resultado, la estampilla con la impresión mecánica intervenida con ambas imágenes de dibujo y pintura de la artista europea y la artista latinoamericana, conformando una totalidad, es decir una sola obra. Cumpliendo así con el principio del Caleuche, un proceso de transformación de la obra inicial a un final completamente distinto, diverso, aportando con ello a un conocimiento otro, local.

A Ondina García Santos (Espana, 1982), le gusta trabajar con la representación del cuerpo femenino no como un "dado" natural y biológico, sino como un complejo simbólico en el que se ponen en juego valores sociales como la definición de la identidad, la regulación de las conductas, la intersección entre lo público y lo privado o la determinación de la diferencia sexual.

Marcia Clark (Chile, 1972). Licenciada en Artes Visuales de la Universidad en Concepción, mención Pintura. Pos título de Arte Terapia en la universidad de Chile. He realizado diversas exposiciones dentro y fuera del país. Además de una estadía de 5 años en Miami, ciudad en donde participa de diversos proyectos internacionales y trabaja en el taller del Centro Cultural “The bake House Arte Complex”. Actualmente trabaja su obra enfocada al estudio de la naturaleza a través de símbolos relacionados con el mundo precolombino aludiendo a la Pacha Mama.

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